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Los bebés y el baile

El baile es una actividad que aporta varios beneficios físicos, psíquicos y anímicos a los bebés y los niños.

A parte de resultar extremadamente divertido para tu bebé, el baile es una actividad que debemos fomentar porque es muy beneficiosa para los niños, tanto desde el punto de vista físico como psíquico. Por tal motivo resulta ser algo que deberíamos inculcar en él inclusive antes de que pueda pararse por sí solo ya que cuando un bebé o niño aprende a bailar tiende a desarrollar con una mayor facilidad sus capacidades tanto intelectuales como sociales, promoverá en gran medida su creatividad y le ayudará a mejorar su autoestima.

En muchos países, por ejemplo, Japón y Brasil (y ahora también en España) se está empezando a implantar la actividad del baile con el bebé en muchos centros.

Bailar con el bebé pegado al cuerpo 

Una forma de disfrutar de la música es bailando con el niño colocado en el portabebés para hacerles partícipes del baile y del ritmo del padre o de la madre de una forma cómoda y sencilla. Cuando la madre baila con el bebé genera una intensa sensación de bienestar en ellos.

Esta actividad se lleva a cabo con el bebé pegado al cuerpo mientras baila, reproduciendo en cierto modo el ambiente del vientre materno. Bailando con el bebé se estimula su desarrollo y también ayuda a la madre a recuperarse físicamente después del parto entre otras cosas ya que el ejercicio aumenta endorfinas, te hace más feliz, impulsa el autoestima, etc. Es muy recomendable practicar esta actividad en grupo ya que la danza en grupo ayuda a la madre a recuperar la vida social con otras mujeres que están en su misma situación.

BabyDancing

Más adelante, se puede acompañar al niño guiando sus movimientos cogiéndole de las manos o haciendo pasos sencillos para que os copien. Acompañar el ritmo de la música mediante un instrumento musical, o simplemente dando palmas o chasqueando los dedos, les ayudará a adquirir mayor sentido del ritmo.

Es bueno utilizar una música adecuada al estado de ánimo del bebé. Si está muy nervioso o alterado, es recomendable optar por una melodía más tranquila que ayude a relajarle. Si por el contrario está recién levantado y hay que ponerse en marcha, se puede elegir un tema con un ritmo más acelerado, que ayude a estimularle.

 

Enlace de interés:

Danza con tu bebé

 

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Actividades extraescolares: ¿son beneficiosas?

Después del colegio, la mayoría de los niños y niñas asisten a actividades extraescolares. Es otra oportunidad para desarrollar destrezas distintas a las aprendidas en el aula, a través del deporte, la creatividad o el juego. El ritmo de vida que los adultos nos vemos obligados a mantener hoy en día hace que las actividades extraescolares para nuestros pequeños se hayan convertido en un recurso y una salvación para muchos padres. La oferta de actividades que podemos  encontrar es enorme.

A la hora de escogerlas es muy importante tener en cuenta la opinión de los niños y no saturar su horario fuera de las clases para no perjudicar su rendimiento escolar, lo que podría provocar en algunos casos estrés infantil.  Los especialistas advierten que siempre es importante observar los intereses del niño, mostrarle distintas actividades para ver si escoge una. En este punto es vital la observación que hacen los padres del niño, qué cosas lo pueden motivar. Es válido, también hablar con los maestros y con otros padres antes de tomar alguna decisión.

En la mayoría de casos, llevar a cabo alguna actividad extraescolar conlleva beneficios para los niños, ya que mejorarán sus habilidades sociales y cognitivas, puede que hagan nuevos amigos, y la actividad les ayudará, a la vez, a mejorar el rendimiento en la escuela.

Los beneficios que pueden reportar son también diferentes. En el caso de los deportes, su práctica sirve para mejorar la coordinación, la psicomotricidad, la agilidad y la flexibilidad y, además, contribuyen al bienestar físico y emocional del menor, y previenen enfermedades como la obesidad y la diabetes que, en numerosas ocasiones, tienen su origen en la infancia a consecuencia de hábitos nocivos como el sedentarismo y una dieta inadecuada.

Las actividades académicas sirven para consolidar los conocimientos adquiridos en el horario escolar o para aprender otras disciplinas que no se imparten en el colegio y la música, la pintura y el teatro son actividades extraescolares que se encuadran en el ámbito del ocio, que resultan muy recomendables porque potencian la imaginación y la creatividad de los pequeños, y les permiten poner en práctica sus habilidades manuales y su capacidad psicomotriz.

Sin embargo, este beneficio podría convertirse en algo negativo cuando estas actividades se amontonan y el añadido de carga lectiva y horaria es motivo de estrés para nuestros pequeños, que en muchos casos se les priva de tiempo libre entre semana a una edad demasiado temprana para ello. El estrés se manifiesta de forma física en dolores de cabeza, cansancio, falta de apetito y dificultad para dormir. Además, un exceso de actividades extraescolares puede llevar al niño a una saturación que va a perjudicarle en su rendimiento escolar.

Imagen: educa.madrid.org

Adecuadas a su edad y sus capacidades

Para que el niño no se enfrente a actividades para las que no está preparado, es fundamental elegir las extraescolares teniendo en cuenta su edad y sus habilidades. Empeñarse en apuntarlo a alguna clase para la que no tiene aptitudes solo provoca rechazo y frustración.

No más de tres días a la semana

Es importante no saturar la agenda de los niños con una gran cantidad de cursos y clases extraescolares. Los expertos aconsejan que no se dispongan más de tres días con extraescolares en el calendario infantil.

Por lo tanto, en Dilin-Dalan creemos que las actividades extraescolares tienen grandes beneficios en su justa medida y recordad, los pediatras aconsejan planificar las actividades de los niños, dejándoles tiempo para descansar y jugar, ambos vitales para su desarrollo.

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Matronatación. El bebé, el agua y sus beneficios

Lo que llamamos natación para bebés poco tiene que ver con el nadar, al menos con lo que la mayoría de personas entienden por aprender a nadar, ya que este planteamiento no se podrá lograr hasta los 4 ó 5 años. Antes de esta edad los niños son demasiado pequeños para desarrollar autonomía en el agua y adquirir los movimientos de la natación.

Por lo tanto hay que aclarar que una cosa es el disfrute, dominio y adquisición de ciertas habilidades, y otra muy distinta aprender a nadar. Esto es algo que los padres han de tener muy claro.

Los recién nacidos están perfectamente dotados de una variedad de reflejos que hacen posible el progresivo desarrollo de una conducta adaptada al medio en que se desenvuelvan, en este caso el agua. Limitar las experiencias del primer año a la estancia en la cuna o en el cochecito de paseo significa reducir el desarrollo tanto físico como intelectual de nuestro bebé, en un período crítico de su vida. Todos los psicólogos y pedagogos reconocen la importancia de los primeros años en la vida del individuo y, a pesar de ello, seguimos sin prestar la atención necesaria hasta la entrada en la escuela. El objetivo más importante de esta actividad se centra en reforzar el vínculo de amor y confianza entre la madre y el bebé, haciendo que ambos compartan una experiencia original, única e irrepetible, fortaleciendo la relación afectiva y cognitiva entre bebé-mamá-papá. Además, por si esto fuera poco, se van a crear situaciones de juego, dentro de un ámbito lúdico y recreativo.

Pero existen otros muchos beneficios que aportará la natación para bebés, algunos casi tan importantes como los ya señalados:

 Beneficios que aporta la natación a los bebés:

  • Desarrollo psicomotor: El bebé que aún no camina encuentra en el agua la posibilidad de moverse tridimensionalmente, siendo mucho mayor la libertad y continuidad de movimientos. A muy temprana edad comienzan a tener nociones de desplazamiento y distancia de una gran riqueza y sensibilidad, lo que redundará en una mayor coordinación motriz.
  • Fortalecimiento del sistema cardiorrespiratorio: La natación fortalece el corazón y los pulmones. Debido al trabajo respiratorio que se realiza en el agua se aumenta la eficiencia en la oxigenación y traslado de la sangre.
  • Ayuda al sistema inmunológico.
  • Aumenta el coeficiente intelectual: Está demostrado que los bebés que han hecho natación en los 2 primeros años de vida desarrollan una percepción mayor del mundo que los rodea, con lo que ya están aprendiendo a ser más creativos y observadores. El agua estimula la capacidad de juego del niño y este hecho repercutirá muy positivamente en aprendizajes futuros.
  • Mejora y fortalece la relación afectiva y cognitiva entre bebé-mamá-papá: La realización de un programa acuático para un bebé le llevará, junto con sus papás a compartir situaciones ricas y profundas que no sucederán de otra forma pues se van a juntar las reacciones innatas e instintivas del bebé con las propias vivencias que genera la práctica de la natación, que sin duda ayudaran al conocimiento mutuo, alimentando el amor y orgullo de mamá y papá.
  • Inicia la socialización sin traumas en un ambiente lúdico y recreativo: Desarrollándose como personas y su entorno de una forma natural. La convivencia en la piscina con otros niños le ayudarán a relacionarse mejor, además de que aprenderá a compartir y realizar actividades junto a otras personas. El niño adquiere mas confianza para comunicarse y desarrollarse en grupo, ya que estará en constante contacto con instructores y niños.
  • Desarrolla las habilidades vitales de supervivencia. Un ejemplo de ello es el aprender a girarse sobre su espalda y flotar ante una caída al agua.
  • Ayuda al bebé a relajarse.
  • Ayuda al bebé a sentirse más seguro.

Fuente: www.i-natación.com

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Os proponemos un bonito deporte para practicar con vuestros peques, la ESCALADA.

Los niños son una fuente inagotable de energía que necesita ser bien canalizada. Por eso en Dilin-Dalan creemos que la escalada aporta los retos, conocimientos, sensaciones y refuerzos positivos necesarios para el desarrollo del menor. Una actividad sana y saludable considerada por muchos primordial dentro de las actividad de ocio útil.

La mejor época para practicar la escalada es el verano,  ya que los niños y niñas disponen de mucho tiempo libre, hace buen tiempo para su práctica y los días son más largos.

No hay que olvidar que cualquier actividad en la montaña requiere de la supervisión de un adulto que se desenvuelva bien y que trasmita los conocimientos oportunos a los futuros montañeros, de manera que tomen conciencia de lo que hacen y por qué lo hacen. Tal vez los niños más pequeños no lo entiendan, pero si te lo ven hacer a ti, ellos también lo harán. De manera que también tendremos que tratar de evitar hacer cosas que para ellos sean peligrosas, ya que seguramente querrán imitarnos.

Si quieres escalar y llevarte a tus hijos ten en cuenta las siguientes recomendaciones:

Elije zonas de escalada con praderas relativamente alejadas de las vías.
Nunca dejes jugar a los niños cerca de las vías, lo de dejarlos jugar debajo ya es de juzgado de guardia.
Aunque la roca parezca sólida no te fíes, en muchas escuelas siguen cayendo piedras en vías abiertas hace 25 años.
Por norma general cuanto más alta y menos inclinada esté la pared más lejos llegará la piedra que se desprenda de ella. En los desplomes calcula donde está la vertical y aléjate varios metros de ella.
No sólo caen piedras del cielo. Una cinta expres o una cuerda también hacen daño. Los escaladores también caen al suelo, sobre todo en los primeros chapajes, por despiste del asegurador con el final de la cuerda o por hacer mal el nudo.
No vale de nada apartarse 5 metros de la pared si la vía desploma esos cinco metros. Parece de Perogrullo pero podéis comprobar en la foto que todavía hay quien no se entera.
Ten cuidado con los muros y barrancos por donde se puedan caer los niños.
Lo de pasar el día con los niños en el campo puede ser estupendo, pero se puede convertir en un tormento para todos si no les haces caso y encima te pasas el día abroncándolos para que no molesten.

Fuentes: Desnivel.es, eldiario.es/campobase

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¿Qué deporte es el más adecuado para nuestros hijos?

Existe un deporte para cada edad, para cada tipo de personalidad y para cada necesidad que tengan los niños. Por ejemplo, a un niño tímido le vendrá bien que haga un deporte en equipo porque le ayudará a socializarse y a un niño perezoso le sería más recomendable un deporte individual porque le obligaría a esforzarse.

La elección de un deporte es una tarea que se debe hacer entre el hijo y sus padres. Es necesario y muy importante, sobretodo, respetar el gusto y el interés de los pequeños, y jamás obligarles a que hagan algo que no les guste. A los padres cabe determinar el horario disponible para la práctica del deporte y si está a su altura, económicamente hablando.

Niños de tres a cinco años de edad
Los niños de tres a cinco años de edad no deben hacer más de tres o cuatro horas de ejercicios físicos a la semana. Además es aconsejable que se pregunte a su pediatra antes de empezar a hacer cualquier deporte por si el niño pudiera tener algún problema respiratorio o físico. A esta edad, la actividad más recomendada es la natación, un deporte en el que se trabajan todos los aspectos importantes para el desarrollo del niño:coordinación, resistencia, disciplina, relación entre el esfuerzo y el resultado.

Niños de cinco a siete años de edad
A esta edad lo importante es que el niño o niña realice varios y diferentes deportes para que puedan elegir libremente después el que más le guste. La actividad que desempeñe a esta edad le dará una base importante de diferentes capacidades. Lo ideal sería que practicarán un deporte individual como puede ser la natación, la gimnasia deportiva o las artes marciales (taekwondo, judo, karate), y otro colectivo como fútbol, baloncesto, balonmano o voleibol.

Niños de ocho y nueve años de edad
Cuando los niños llegan a los ocho o nueve años, es el momento de pensar si tu hijo se divierte practicando un único deporte o, por el contrario, va a convertirse en todo un deportista de elite y empezar a competir en alguna disciplina. Todo dependerá de la opinión que tengan los niños, aunque prevaleciendo siempre lo que los padres consideren que es lo más adecuado para sus pequeños.

Son ellos los que tienen que decidir si están dispuestos a sacrificarse por el deporte de competición, que necesita una mayor implicación, o prefieren que su hijo siga haciendo ejercicio por diversión y entretenimiento; y, es que, una escuela de competición exige asistencia y apoyo máximo, alimentación estricta, horarios muy marcados, etc. Elegir el deporte más adecuado para los hijos exige conocer sus gustos, capacidades físicas y corporales, posibilidades, carácter y necesidades:

– Para niños coordinados los deportes de equipo (voleibol, baloncesto, fútbol balonmano)  pueden ser una buena opción.

– Para niños inquietos o nerviosos, con falta de concentración, pero trabajadores cuando están motivados, mejor optar por el atletismo o la natación.

– Para niños perfeccionistas, con autocontrol y capacidad de sufrimiento, lo mejor son los deportes individuales como la gimnasia deportiva, el tenis infantil, o las artes marciales (taekwondo, judo).

– Para niños fuertes y con buena forma física se puede optar por deportes de riesgos de lesión como el boxeo y el rugby.

– Para niños muy ágiles, el esquí en nieve o en el agua podría ser una buena elección. En todos los casos, lo mejor es solicitar la orientación del profesor antes de tomar cualquier decisión. Él sabrá evaluar mejor cuál es el deporte ideal para cada niño o niña.

Fuente consultada:
– Todonatación.com