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Consejos para bañar al bebé

Hoy en Dilin-Dalan queremos compartir unos consejos para bañar al bebé.

En nuestro entorno es práctica común bañar a un bebé a diario y muchos padres y madres usan el baño como parte de su rutina nocturna diaria porque tranquiliza al bebé, no obstante, es necesario afrontarlo con las debidas precauciones.

Lo recomendable es bañar al bebe dos o tres veces por semana, si limpias bien a tu bebé durante los cambios de pañal, es suficiente.

De todas formas no hay inconveniente con el baño diario, siempre que usemos un jabón especial para bebés que no le irrite la piel. Hay que tener cuidado ya que el baño diario puede resecar su piel. Puede ser una buena idea bañarlo solamente con agua.

Se puede empezar a bañar al pequeño a partir del momento en que el ombligo ha cicatrizado por completo, después de la caída del muñón umbilical (para la mayoría de los bebés, esto sucede en las tres primeras semanas de vida).

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Consejos

  • Puedes darle un baño de esponja a tu bebé en una tina, una bañera de plástico o en el lavabo.
  • Hay que llenar la bañera con 5 o 7 centímetros de agua templada, pero no caliente, a una temperatura aproximada de 32 grados centígrados.
  • No hay que dejar al niño solo ni un momento, por lo que habremos de dejarlo todo a mano para no tener que salir del baño. Toalla o capa, jabón específico, esponja, pañal limpio, crema para el culete y cambio de ropa.
  • Al principio, hay que darle baños cortos. Si el bebé parece no estar contento en el agua, hay que continuar con los baños de esponja hasta que esté listo. Con el tiempo, disfrutará pasar más tiempo jugando y chapoteando en el agua.
  • El bebé debe introducirse en la bañera mediante movimientos seguros, sumergiéndole en el agua de forma gradual. Hay que sujetar al pequeño firmemente; la espalda y la cabeza se deben apoyar en el antebrazo izquierdo de la madre o padre, que al mismo tiempo le sujetará el brazo y el hombro con la mano. Así, se le podrá lavar fácilmente.
  • Hay que lavar primero la cara y el pelo del bebé, después su cuerpo y al final sus pompis. Esto asegura que el agua y la toallita que se usaron para la cara no tengan gérmenes de secreciones. Pero si el bebé está incómodo cuando le lavamos su cara y pelo, hay que considerar lavarlos al final con una toalla limpia y húmeda.
  • Una vez que esté totalmente limpio y bien aclarado, hay que levantar al bebé con suavidad y arroparlo con una toalla.
  • Hay que secar muy bien todo el cuerpo del bebé, especialmente entre los pliegues, sin frotar, preferiblemente con toallas de algodón.
  • Después de secarle, podemos aplicarle una crema hidratante o utilizar un poco de talco líquido, vertiendo primero una pequeña cantidad en la palma de la mano, para después masajearle suavemente la piel.